«Hay combustible. Es un tema de transporte que ya se está resolviendo», dijo la presidenta al confirmar que las pipas compradas en el sexenio pasado —antes bajo control de Sedena— pasarán ahora a Pemex para reforzar la distribución.
Chiapas es el estado más golpeado: jubilados de Pemex bloquean terminales desde el lunes exigiendo servicios médicos. Monterrey reporta 42 estaciones sin servicio (5.6% del total). En CDMX y Edomex, gasolineras cerradas desde el fin de semana provocan compras de pánico.
El problema real: transportistas piperos en paro por falta de pagos de Pemex. Aunque las terminales tienen inventario suficiente, sin pipas no hay forma de llevar el combustible a las estaciones. Pemex admite «afectaciones temporales» y promete sumar más unidades «en las próximas horas».
«No hay problema de abasto, se está atendiendo», insiste Sheinbaum, pero no da fechas de solución. Mientras tanto, trabajadores de gasolineras confirman: no saben cuándo llegarán las pipas. La Onexpo pide no llamarlo «desabasto» porque sí hay gasolina… solo que no puede llegar a tu tanque.
Flashback 2019: López Obrador también negó el desabasto cuando las filas para cargar gasolina duraban horas. La historia se repite, el discurso también.
