La osamenta fue recuperada hace algunos meses, luego de que turistas informaran a las autoridades sobre la presencia de restos humanos en las dunas de Bilbao.

Los huesos del individuo, aunque muy fragmentados, representaban todas las partes del esqueleto humano.
Los estudios preliminares indicaron que correspondían a un joven de entre 20 y 30 años al momento de su muerte, que probablemente llevaba una vida nómada y físicamente demandante.
El esqueleto estaba asociado con un collar de conchas marinas del Pacífico, una hoja de pedernal blanco perteneciente a un cuchillo enmangado, una punta de proyectil y restos de animales.
Los materiales líticos encontrados sugieren que «El hombre de Bilbao» estaba relacionado con las Culturas del Desierto y la tradición cultural Candelaria, con una antigüedad de entre 700 y 1000 años a.p. De la Rosa Gutiérrez explicó que las características de estos materiales eran similares a los hallados en la Cueva de la Candelaria, un importante sitio arqueológico explorado en la década de 1950, ubicado a 60 o 70 kilómetros de distancia.
Además, se encontraron fragmentos de cerámica y modelados de arcilla comunes en la región Lagunera, conocida por ser una zona de contacto e intercambio comercial entre culturas cazadoras-recolectoras y las de la sierra, las costeras y las que transitaban de Mesoamérica hacia Aridoamérica.
De la Rosa Gutiérrez concluyó que el sitio no parecía ser un lugar de enterramiento, ya que no había evidencia de que el cuerpo hubiera sido preparado. Esto sugiere que el individuo murió en su campamento mientras cazaba o pescaba.
El sitio fue georreferenciado y documentado a través de sistemas de información geográfica.
Los materiales recuperados están siendo analizados y custodiados por el INAH en el Museo Regional de La Laguna.