La cantante Elle King, conocida por su éxito «Ex’s & Oh’s», ha destapado la compleja y a veces conflictiva relación que mantiene con su padre, el actor Rob Schneider. En una entrevista reveladora en el podcast «Dumb Blonde», King compartió detalles sobre su infancia y criticó las controvertidas opiniones de Schneider sobre la comunidad LGBTQ+, dejando al descubierto una serie de tensiones y desencuentros que han marcado su vínculo familiar.
King confesó que su infancia estuvo marcada por la distancia con su padre. Sus encuentros se limitaban a los sets de filmación, donde se sentía invisible, una simple niña perdida entre la multitud. «Si alguna vez arruinaba una toma o hablaba, me metía en un maldito problema», confesó, revelando una dinámica de poder desigual y un ambiente donde su voz no tenía espacio.

La situación se volvió aún más complicada cuando King tenía 11 y 12 años. Schneider la envió a un campamento para niños con sobrepeso durante dos veranos seguidos. King describió el campamento como «tóxico y tonto», ya que los niños recibían una dieta limitada, se les obligaba a hacer ejercicio todo el día y se les presionaba para que perdieran peso. «Nos daban una rebanada de pavo, verduras al vapor para cada comida y te hacían ejercitar todo el día», relató, destacando el carácter punitivo y poco saludable del entorno. La situación empeoró cuando en su segunda visita, se torció el tobillo y finalmente no logró perder peso.
La presión por la imagen física no se limitaba al peso. King reveló que Schneider también tenía una fuerte aversión a sus tatuajes. «Ya había comenzado a hacérmelos y hacía como 42 grados. Así que tenía que usar suéteres porque él estaba muy en contra de los tatuajes o cualquier forma de autoexpresión», explicó, mostrando cómo Schneider buscaba controlar su apariencia y restringir su libertad de expresión.
La relación entre padre e hija se volvió aún más complicada cuando King firmó su primer contrato discográfico y lanzó su álbum debut. En ese momento, las preguntas sobre su famoso padre comenzaron a surgir, lo que generó fricciones entre ambos. King reveló que Schneider le pidió que no hablara de él con la prensa, a lo que ella respondió: «Está bien, genial». Esta respuesta refleja la decisión de King de tomar el control de su propia narrativa y no dejarse definir por la figura de su padre.

King aprovechó la oportunidad para denunciar las opiniones de Schneider sobre la comunidad LGBTQ+, una postura que ha generado controversia en más de una ocasión. A finales de julio, Schneider utilizó X para criticar la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París, donde se presentó una imagen que él percibió como una reinterpretación de La última cena de Leonardo da Vinci, con drag queens y otras figuras aparentemente bíblicas en trajes coloridos. Schneider criticó la imagen y la calificó como una celebración de «Satanás».
En respuesta a las declaraciones de su padre, King afirmó que no estaba «de acuerdo» con sus opiniones. Su postura firme y clara demuestra que no está dispuesta a tolerar las opiniones discriminatorias de Schneider y que busca marcar una distancia clara entre su propia visión del mundo y la de su padre.
La historia de Elle King y Rob Schneider es un ejemplo de la complejidad de las relaciones familiares y de cómo las diferencias de opinión pueden crear tensiones profundas. La valentía de King al hablar abiertamente sobre su experiencia y al criticar las opiniones de su padre es un testimonio de su independencia y su compromiso con la inclusión y la diversidad.