Ella ganó notoriedad debido a su historia de superación y valentía. En 2001, cuando solo tenía 9 años, sufrió graves quemaduras en gran parte de su cuerpo debido a un accidente con una lámpara de queroseno que explotó.

Las quemaduras afectaron su rostro, pecho y cuello, dejándola gravemente desfigurada.
Su familia buscó ayuda desesperadamente y su caso llamó la atención de médicos estadounidenses, quienes con ayuda de la Marina de los EE.UU. la trasladaron a Los Ángeles, donde fue tratada por el Dr. Peter Grossman, un reconocido cirujano plástico.
Durante más de un año se sometió a numerosas cirugías reconstructivas y a un intenso proceso de rehabilitación.
Su recuperación no solo restauró su apariencia física sino también su confianza y esperanza. La transformación de Zubaida fue notable y se convirtió en un símbolo de resiliencia y la importancia de la solidaridad internacional.