- Mantenerlo dentro de casa: Es la forma más fácil de que tu perro conserve su temperatura corporal.
- Proveerle un lugar cálido y cómodo: Asegúrate de que tenga una cama acolchada o un colchón con mantas o cojines. Evita que duerma en el suelo o en lugares con corrientes de aire o humedad.
- Usar ropa o una manta: Si la temperatura es muy baja o tu perro no tiene mucho pelo, puedes usar ropa o una manta para mantenerlo caliente.
- Evitar paseos en horas muy frías: Si las temperaturas bajan de 0 grados centígrados, limita sus salidas a un máximo de 10 o 15 minutos por trayecto.
- Secarlo y calentarlo si se moja o se enfría: Esto evitará que se enferme.
- Recortar el pelo de las patas: En el caso de las razas de pelo largo, puede ser útil recortar el exceso de pelo de las patas para evitar que la nieve o el hielo se quede pegado.
- Protegerlo de parásitos externos y enfermedades vectoriales: Consulta con tu veterinario para tomar las medidas preventivas necesarias.
- Asegurarte de que tenga todas sus vacunas al día: Las vacunas son fundamentales para prevenir enfermedades infecciosas que pueden ser más frecuentes o graves en invierno.
