Estoy en el Mandalay Bay de Las Vegas. Acabo de salir del keynote de apertura de Google Cloud Next 2026. Thomas Kurian en el escenario, Sundar Pichai por video desde Mountain View. Lo que anunciaron no fue una nube más rápida. Fue el final de una era y el inicio de otra.
“Han superado el piloto. La fase experimental quedó atrás”, abrió Kurian. Durante tres años, el discurso corporativo sobre inteligencia artificial fue el mismo en todas partes: probamos, medimos, aprendemos. Google acaba de declarar ese discurso obsoleto. La pregunta ya no es si tu empresa va a usar IA. Es cuántos agentes autónomos va a tener corriendo adentro, y quién los va a gobernar.
El dato que soltó Pichai explica el tamaño del salto. El 75 % del código nuevo que se escribe dentro de Google ya lo genera una inteligencia artificial, revisado y aprobado por ingenieros. Hace un año era el 50 %. La curva no es lineal, es exponencial.
Pichai lo ilustró con un caso operativo. Una migración compleja de código, que hace un año requería equipos de ingenieros trabajando semanas, ahora se completó seis veces más rápido usando una red de agentes con tres roles: planificadores, orquestadores y programadores. No es un copiloto. Es una fuerza de trabajo digital operando junto a los humanos dentro de la empresa que está marcando el paso del sector.
La plataforma con la que Google escribe su propio código ahora se la venden al resto del mundo
Kurian la llamó “tejido conectivo”. Se llama Gemini Enterprise Agent Platform y es el corazón del anuncio. No compite con una herramienta. Compite con la idea de que tu empresa pueda armar su IA comprando piezas sueltas.