La grasa visceral es la acumulación de tejido graso en el área abdominal. Especialistas de Harvard y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indican que se trata de la grasa más dañina para el metabolismo, ya que se asocia de forma directa con la resistencia a la insulina.
La grasa profunda del abdomen, conocida como grasa visceral, es más peligrosa que la grasa subcutánea, que se encuentra justo bajo la piel.
Este tipo de grasa se localiza en los espacios que rodean órganos como el hígado y los intestinos, y también se acumula en el omento, un pliegue de tejido dentro del abdomen.
Aunque representa solo cerca del 10% de la grasa corporal, la grasa visceral está relacionada con una variedad de problemas de salud, según un estudio de la Harvard Medical School.
El riesgo de alteraciones metabólicas aumenta cuando la grasa corporal supera entre 25% y 35%, según edad y sexo, incluso en personas consideradas metabólicamente sanas, de acuerdo con la UNAM.
A diferencia de otros tipos de grasa, la grasa visceral cumple funciones inmunológicas y endocrinas al producir y liberar hormonas, pero el exceso de este tejido crea un ambiente tóxico en el organismo.
Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en México, cerca del 37% de la población adulta presenta sobrepeso y el 38% obesidad. La obesidad afecta más a mujeres que a hombres.
Enfermedades asociadas a la grasa visceral
La acumulación excesiva de grasa visceral afecta la oxigenación de los tejidos, lo que genera inflamación y puede desencadenar resistencia a la insulina y problemas metabólicos.
El exceso de grasa visceral se vincula con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, asma, algunos tipos de cáncer y demencia.
Investigadores de Kaiser Permanente encontraron que personas en sus 40 años con los niveles más altos de grasa abdominal tienen casi tres veces más probabilidades de desarrollar demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer, hacia sus 70 u 80 años.