Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lograron reconstruir el rostro de un joven de 29 años mediante un complejo tratamiento quirúrgico que no solo mejoró su apariencia, sino también funciones esenciales como la respiración y la masticación.
Ángel Abraham nació con una malformación congénita que afectó el desarrollo de los huesos de su cara, provocando una deformidad facial que durante años lo llevó a enfrentar discriminación, burlas y rechazo social.

Tras ser canalizado desde la Unidad de Medicina Familiar No. 20 de Juárez a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia No. 21, un equipo multidisciplinario diseñó un plan de reconstrucción basado en estudios clínicos, tomografías y modelos tridimensionales impresos en 3D.

El tratamiento se realizó en tres etapas. En la primera cirugía, los especialistas reposicionaron los huesos del tercio medio del rostro mediante técnicas de alta precisión asistidas con ultrasonido. Posteriormente corrigieron la posición de la mandíbula y la mordida, además de realizar injertos de grasa para mejorar la simetría facial.
Finalmente, en una tercera intervención reconstruyeron la nariz utilizando cartílago obtenido de una costilla del propio paciente, complementando el procedimiento con nuevos injertos para perfeccionar el contorno del rostro.
Gracias a estas cirugías, Ángel Abraham recuperó una mejor calidad de vida, al mejorar su respiración, su capacidad para alimentarse y, sobre todo, su confianza para desenvolverse en la vida cotidiana tras más de dos décadas enfrentando las consecuencias físicas y emocionales de su condición.