La semana pasada, un hombre llamado Martín se acercó a la salida de un entrenamiento a oliver torres jugador de rayados del monterrey para pedirle un favor especial: enviar un mensaje de aliento a los niños que él entrena, quienes atraviesan situaciones de vida particulares y se encuentran en el deporte un refugio y una oportunidad. de crecimiento. La respuesta fue inmediata: en lugar de un simple video, decidió visitar a los niños en persona.
En el ambiente, impregnado de generosidad y esfuerzo, se respiraba una genuina esperanza y un profundo deseo de superación.
La visita no fue solo para llevar algunos obsequios y compartir una tarde, sino para ofrecerles un mensaje de acompañamiento y compromiso. Al despedirse, le expresaron un deseo que resultó ser el mayor regalo: querían volver a verlo, una solicitud que hizo eco en el corazón.
